Lijado

Lijado del gelcoat paso a paso

Cómo lijar bien el gelcoat — elección del grano, técnica en húmedo y en seco, y preparación para el pulido.

El superyate Lady Lau en Bonifacio

Lijar el gelcoat es la operación básica para devolver la vida a un casco mate u oxidado y para preparar la superficie antes de pintar o pulir. El gelcoat es la capa dura y pigmentada de resina de poliéster que cubre el laminado por fuera, normalmente de 0,4–0,8 mm de espesor: una capa muy fina que es fácil atravesar lijando. Por eso resulta clave elegir los granos con criterio y controlar cuánto material se retira. Antes de empezar hay que valorar el estado: ¿el gelcoat solo está oxidado, o tiene arañazos, grietas o faltas que haya que reparar primero?

El trabajo empieza lavando y desengrasando bien el casco, para no frotar la suciedad contra la superficie ni embozar el papel. Una oxidación ligera suele quitarse lijando en húmedo con 800–1200 y puliendo después. Los arañazos e irregularidades más profundos se igualan por etapas, empezando por 400–600 y pasando por 800 y 1000 hasta 1500–2000 antes del pulido. Nunca saltes varios granos de golpe: los arañazos profundos del papel grueso se verán después de pulir.

El lijado en húmedo es el recomendado para el gelcoat, porque reduce el polvo, refrigera la superficie e impide que el papel se emboce. Se usa papel al agua y agua con unas gotas de detergente, aclarando la lechada con regularidad para valorar el avance. La superficie mojada muestra además la imagen real de los arañazos: tras aclarar y secar se ve enseguida si el grano anterior ha quedado del todo lijado. Trabaja de forma uniforme, sin presionar en un punto, mejor con taco o con una base blanda adaptada a la curvatura del casco.

En superficies grandes ayuda una lijadora excéntrica con aspiración, sobre todo en las fases de 320–600 al lijar en seco. La máquina debe trabajar con suavidad, sin inclinarla, y se guía con una presión ligera y uniforme. Hay que vigilar los cantos, las esquinas y el entorno de los herrajes: ahí es donde el gelcoat se atraviesa antes. De vez en cuando conviene secar la superficie y mirarla a luz rasante, para detectar zonas poco lijadas o recalentadas.

La seguridad importa incluso al lijar en húmedo: usa siempre gafas y guantes, y al lijar en seco una mascarilla P2/P3, porque el polvo de poliéster irrita las vías respiratorias. Trabaja en un lugar ventilado y protege el entorno de las salpicaduras de lechada. Los aparatos eléctricos usados en húmedo deben estar debidamente protegidos, preferiblemente con un diferencial. Las pausas regulares ayudan a mantener una calidad uniforme en superficies grandes.

Cuando se alcanza una superficie mate y uniforme de grano fino (1500–2000), el casco está listo para la pasta de corte y la cera, o para aplicar un recubrimiento. Si el gelcoat era muy fino y el laminado transparenta, es mejor pasar a pintar que seguir lijando. Una superficie bien preparada y matizada por igual es la base de un brillo duradero. La paciencia con los granos sucesivos se traduce directamente en el efecto espejo final.

Conviene probar en una zona pequeña y poco visible cómo reacciona el gelcoat y elegir el grano inicial óptimo. Anota con qué grano terminas cada tramo, para mantener la coherencia en todo el casco. Si piensas pulir a máquina, no bajes demasiado de grano: una superficie demasiado lisa tras el 3000 puede alargar el trabajo de la pasta de corte. Un plan de granos bien pensado ahorra material, tiempo y la propia capa de gelcoat.

Precios de materiales — productos y variantes

Precios orientativos en EUR (con impuestos), a julio de 2026. Productos de venta generalizada en Europa; los precios dependen de la tienda, el envase y el consumo. Los enlaces llevan a tiendas de ejemplo que envían a toda la UE.

Abrasivos (discos y papel)
Pastas de pulido y acabado
Ceras y protección
Desengrasado y protección personal

Materiales y fuentes recomendados