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La hélice — limpieza, protección y regeneración
Limpieza, pulido, protección antiincrustante y regeneración de la hélice, además del control de ánodos y eje.
La hélice trabaja en las condiciones más duras bajo el casco y su estado repercute directamente en la velocidad, el consumo y las vibraciones. Al sacar el barco del agua, la hélice suele estar cubierta de algas, bellotas de mar y sedimentos que empeoran drásticamente su rendimiento. El primer paso es una limpieza a fondo: mejor empezar mientras la incrustación sigue húmeda, porque las bellotas secas endurecen como el hormigón. Trabaja con guantes y gafas, porque los crustáceos tienen bordes cortantes.
Para limpiar usa una rasqueta de plástico o de metal blando y un cepillo, evitando el lijado agresivo que altera el perfil de las palas. Tras la limpieza gruesa, pule el bronce o el acero con pasta para metales hasta que la superficie quede lisa: una hélice lisa se incrusta menos y tiene mejor rendimiento hidrodinámico. Aprovecha para mirar los bordes de las palas: mellas, dobleces y marcas de cavitación (picaduras y erosiones finas) delatan problemas que conviene corregir. Las pequeñas irregularidades del borde de ataque pueden suavizarse con cuidado con una lima.
Valora si la hélice necesita una regeneración profesional. Palas dobladas, paso desigual o desequilibrio provocan vibraciones que se transmiten al eje, al cojinete Cutless y a los rodamientos. Esto no se arregla a ojo: la geometría y el equilibrado los restituye un taller especializado con instrumentos de medida. Si notas vibraciones claras navegando, encarga una comprobación del paso y el equilibrado antes de que se dañe toda la línea de propulsión.
Las hélices plegables y de paso orientable (por ejemplo Gori, Flexofold, Volvo) exigen además mantener su mecanismo. Desmonta, limpia y engrasa las articulaciones y los engranajes con la grasa impermeable recomendada por el fabricante, comprobando que no haya holguras y que las palas se pliegan con libertad. Un mecanismo agarrotado no se plegará a vela o no se abrirá al meter la marcha, lo que resulta peligroso al maniobrar. Fíjate en el estado de las juntas, para que el agua y los sedimentos no bloqueen las piezas móviles.
La protección contra la corrosión y las incrustaciones es un capítulo aparte. La hélice y el eje se protegen con un ánodo de sacrificio (zinc en agua salada, aluminio en salobre, magnesio en dulce): cámbialo cuando haya perdido más de la mitad de su masa y no lo pintes ni lo engrases nunca. Sobre la hélice puede aplicarse un antiincrustante específico para metales no férricos o un prop coating, pero solo sobre una superficie perfectamente desengrasada y atacada químicamente, siguiendo al pie de la letra las instrucciones. No aísles con pintura las superficies de contacto del ánodo, porque perdería el contacto eléctrico.
Comprueba también los elementos que trabajan con la hélice. Revisa el pasador o la tuerca de seguridad que fija la hélice al eje, la chaveta y el cono: la hélice debe asentar firme, sin holgura de giro. Mira el cojinete Cutless y el sellado del eje (prensaestopas o retén de labio) por si hay desgaste y holguras. Tras montar la hélice, asegúrate de que la tuerca queda apretada al par correcto y frenada, porque si se afloja en navegación te quedas sin propulsión.
Para terminar, planifica la periodicidad de todo esto. Limpiar e inspeccionar la hélice es rutina en cada varada, y durante la temporada conviene bucear a mirar bajo el casco si la velocidad ha bajado de forma apreciable. Anota el estado de los ánodos, la fecha de la regeneración y el tipo de recubrimiento usado, para valorar cuánto dura la protección. Una hélice cuidada significa menos consumo de combustible, una propulsión más silenciosa y mayor vida del eje y los cojinetes.
Precios de materiales — productos y variantes
Precios orientativos en EUR (con impuestos), a julio de 2026. Productos de venta generalizada en Europa; los precios dependen de la tienda, el envase y el consumo. Los enlaces llevan a tiendas de ejemplo que envían a toda la UE.
Ánodos de sacrificio para hélices y saildrive
- Volvo Penta — ánodo de saildrive 130S/150S
ánodo anular (zinc >99 %), cambio anual€40–60 - Gori — ánodo anular para hélice plegable
protección catódica de la hélice plegable Gori (tallas 15"–20")€25–45 - Flexofold — ánodo para la hélice plegable
ánodo específico para hélices plegables Flexofold€25–45 - Ánodo de aluminio para saildrive (agua salobre)
variante de aluminio recomendada para el Báltico y el agua salobre€20–50
Hélices plegables
- Flexofold — hélice plegable de 2/3 palas para saildrive
hélice plegable que reduce la resistencia a vela (el precio depende del diámetro)€900–2200 - Gori — hélice plegable de 3 palas con overdrive
hélice plegable de gama alta con función overdrive; opción premium€1400–2900 - Volvo Penta / SPW — hélice plegable
hélices plegables alternativas disponibles en tiendas de la UE€800–2500
Hélices fijas y de paso orientable
- Radice — hélice fija de 2/3 palas (bronce)
hélice fija clásica de bronce, alternativa más barata€150–600 - Volvo Penta — hélice fija para saildrive (aluminio)
hélice original de aluminio para saildrive€130–500
Recubrimientos, química y piezas pequeñas
- Propspeed — recubrimiento antiincrustante para hélices
recubrimiento de silicona que limita las incrustaciones en la hélice (kit)€60–180 - International — Trilux Prop-O-Dev / imprimación para hélices
imprimación y antiincrustante autorizado para hélices y saildrive€20–60 - Lanocote / grasa impermeable para el mecanismo
grasa de lanolina para los engranajes y el buje de hélices plegables€12–30 - Pasta de pulir metales (p. ej. Autosol)
elimina la oxidación y alisa la superficie de la hélice€6–15